UNA HISTORIA DE INJUSTICIA

Por: Rafael Ángel Gómez Gómez

Muy pocas veces la historia trata temas profundamente. La humanidad debe reconocer los derechos que les han violado a naciones nativas de América que fueron esclavizadas, destruida su cultura, su lengua, su pasado histórico y todo lo que construyeron fue saqueado, un robo sistemático durante siglos de sus minerales, como el oro, la plata y el cobre, desdibujaron su historia, sus mujeres fueron violentadas y violadas, crearon relatos para estigmatizar su raza: “que el indio es flojo, que el indio es ladrón, que es alcohólico, que es taimado y de poco fiar” y solo cuando medio se le requiere reconocer hablan y se explayan de las maravillas de la “malicia indígena”.

Nosotros, los CORDOBESES, vivimos en territorios de los indios BARLOVENTO, bravos guerreros, (denominados CARIBE) específicamente en la zona costanera, y de los ZENÚES, quienes estaban instalados en los Valles del Sol, EL SINÚ y EL SAN JORGE; a ellos la llegada del hombre blanco o español les señaló la tragedia más grande que pueblo o nación alguna haya sufrido: el robo o ‘guaqueo’ de sus tumbas para quedarse con el oro, el despojo de sus tierras hasta llevarlos a vivir a las montañas y pantanos, la aculturación y desaparición de su lengua como en la zona de las sabanas, la pérdida de sus dioses por los nuevos amos… 

Pero no contentos, nosotros, los nacidos de ese mestizaje, parece que hemos entrado en los últimos cincuenta años en una nueva fase, y esa fase es sacarlos de sus tierras hostiles de montañas y serranías porque necesitábamos ahora esas grandes caídas para construirlas o transformarlos en energía y, así, surge la segunda oleada de despojo de los ya despojados y desarraigados hace siglos. La llegada de la represa de URRÁ fue una bendición para algunos pocos, pero una gran tragedia para estas naciones nativas a las cuales tratamos menos que animales, que por su naturaleza pacífica han sido sometidas por todos los actores del conflicto, sino basta recordar el asesinato del líder rebelde KIMY PERNIA DOMICÓ, quien fue asesinado y dasaparecido por las crueles autodefensas de CARLOS CASTAÑO, como si ellos (los Embera) no fueran quienes realmente tenían el legítimo derecho a defenderse del INVASOR. 

Hoy, con tristeza, tenemos que decir que nuevamente el Estado les ha  “bailado el indio” con el incumplimiento de pactos vitales para su subsistencia como nación: se mueren de hambre en las calles de Tierralta, la desnutrición infantil peor que en La Guajira, el alto índice de suicidios (alarmante), la prostitución, el alejamiento de su cultura y algunos que adoptaron el narcotráfico -ese monstruo de mil cabezas- como su nueva forma de subsistencia. ¿Quién tiene la autoridad moral para negarles el derecho de buscar nuevas formas de subsistencia? 

El Estado es ladrón y opresor, representado en indolentes funcionarios nacionales y locales. Solo hace unos días vimos el nacimiento de un niño Embera frente a las OFICINAS DE LA EMPRESA URRÁ, nació en condiciones peores que las de un animalito y fue 12 horas después que pudo probar alimento gracias a la reacción inmediata de una dirigente social de Córdoba, Angélica Verbel López, quien le pidió ayuda al señor alcalde de Montería CARLOS ORDOSGOITIA y éste envió equipo paramédico.

Ambos, madre e hijo, fueron trasladados al CAMU EL AMPARO. Hoy el niño está en Unidad de Cuidados Intensivos de una clínica en la ciudad de Montería y la progenitora es atendida debido a una fuerte infección que presentó producto de la desatención, vigilancia y seguimiento de su gestación. ¡Esto es un crimen de Estado! Vergüenza tiene que darnos, y somos cómplices por acción u omisión; solamente a los violentos el Estado ‘les camina’, solo a quienes le causan daños mayores a la sociedad, llámese GUERRILLA, PARACOS, o el mismo Estado a través de sus agentes. Esto no puede continuar, señor presidente Duque y señor ministro del Interior, es la hora de la humanización, y más ahora que el Estado, indolente y circense, amante de los espectáculos que los posicione ante la opinión pública, ha empezado por CÓRDOBA la vacunación.

Hoy cuando muchos pueblos indígenas de diferentes etnias y diferentes territorios del país están en el PARQUE NACIONAL de Bogotá, protestando por los incumplimientos del Gobierno nacional y soportando los intentos de desalojo por parte de la ALCALDESA CLAUDIA LÓPEZ, quien está desconectada de la realidad social y cada día más girada hacia la derecha; y un PRESIDENTE también desconectado de la realidad del país y con un racero moral vergonzoso donde es más importante y prioritario la defensa de unos exmilitares que asesinaron a un PRESIDENTE CARIBEÑO, con legitimidad democratica de un pueblo sufrido como HAITÍ, o hablar de la tristeza que le produjo que un político corrupto antioqueño condenado por parapolítica, el exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, fuera condenado por la Corte Suprema, no solo es un mensaje, ademas de retar los fallos judiciales del alto tribunal y descalificarlos, es un mensaje indignante y repudiable que deteriora aún más la caída figura presidencial… Solo decir ¡VERGÜENZA NACIONAL!

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