¡Un caso insólito y paradójico!

Por Orlando Sarmiento Ramírez

San Andrés de Sotavento, cuna del Sombrero Vueltiao, siendo declarado como símbolo cultural de la Nación mediante la ley 908 del 8 de septiembre del 2004, deberíamos sentirnos orgullosos y honrados; mediante este tributo que brota nuestra ETNIA ZENÚ, que con su talento y destreza, trenzan, tejen y fabrican el Sombrero Vueltiao, conocido a nivel mundial y usado por muchos personajes de la vida política internacional, y porque no decirlo, aquí en nuestra región en tiempos de campaña política, los aspirantes al congreso de la república, gobernaciones, asambleas, alcaldías, concejos y caciques indígenas, quienes sólo lo utilizan con el fin de atraer a sus electores y por lo consiguiente, para identificarse como INDIGENISTA.

Lo más relevante y paradójico es que a estos humildes y talentosos artesanos, no se les haya valorado su trabajo, ni mucho menos, su talento por los dirigentes y autoridades indígenas de este pobre rico resguardo de San Andrés de Sotavento, Córdoba y Sucre.

La población indígena artesanal ha venido siendo explotada, generando grandes utilidades a los intermediarios, viviendo en condiciones infrahumanas, careciendo de una vivienda digna, muchos de ellos carecen de los servicios públicos básicos como energía eléctrica, agua potable, educación y otros; en pocas palabras, para ellos, no existe ningún incentivo, ni apoyo de parte del Estado Colombiano. – ¡Semejante paradoja! –

Quiero referirme también al plato típico de nuestro pueblo ZENÚ como es la BABILLA.

San Andresano que no haya comido babilla, es porque no ha nacido, siendo este el plato, para nosotros los San Andresanos, el más apetitoso en nuestra dieta alimentaria tradicional. Pero es lamentable que no ha habido un INDIO de los que tanto han manoseado recursos del Estado Colombiano (Recursos de transferencia), como por decir algo, de los 10.000 millones y medio de pesos transferidos recientemente al pobre rico resguardo de San Andrés de Sotavento, Córdoba y Sucre, no se le haya ocurrido invertir un peso siquiera en un proyecto para la reproducción y conservación de este valioso energizante animal que está en vía de extinción en dicho resguardo.

Es de apreciar, que siendo éste animal, logotipo impregnado en hojas amedrentadas de uso administrativo del municipio al igual que el Sombrero Vueltiao, se le esté dando insignificante valor, poniendo en peligro la verdadera cultura (costumbres) de la ETNIA ZENÚ.

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