Otra ‘lengua’ de lava se acerca al mar: en España sigue la emergencia por el volcán de La Palma

Horas cruciales para la población. El volcán de La Palma mantiene su vigor en las últimas horas y actualmente predomina la emisión de lava desde el cono situado al noroeste del cono volcánico que sigue alimentando la primera colada que surgió el 19 de septiembre. Pero, sobre todo, aporta material a las dos coladas situadas más al norte, las dos que más preocupan al Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca). Las dos que más actividad muestran en la última semana.

Estas dos coladas, y el “pequeño apéndice” que ha surgido de una de ellas, según la definición del portavoz del Comité Técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, son las que amenazan al barrio de La Laguna, que fue evacuado en tres operaciones distintas a partir del pasado día 12. Estas dos lenguas siguen trayectorias hacia el oeste y noroeste, dentro de la zona de exclusión actual. Al noroeste de este pequeño apéndice se encuentra el casco urbano de La Laguna, localidad que ya ha sufrido la pérdida de supermercados, del campo de fútbol y varias fincas. Morcuende, en todo caso, se ha mostrado relativamente optimista, siempre dentro de la prudencia que aconseja la imprevisibilidad de las lenguas de lava. En primer lugar, porque “esta mañana se ha ralentizado”, según ha declarado. “Pero continúan teniendo mucha carga, mucha energía, mucho aporte“. En segundo, porque la dirección que parecen tomar es la de coger la Montaña de La Laguna por su parte sur, esa es, al menos, la tendencia que manejan los modelos matemáticos”. De ser así, el barrio no sufriría tantos daños.

Lo que parece más probable, además, es que la colada que acaba de rodear la Montaña de La Laguna por el sur se una a la que discurre algo más al norte y lleguen al mar. En la actualidad, hay una lengua a 200 metros de la costa y discurre a unos 15 metros por hora. Su llegada, según el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) podría incluso producirse esta misma noche. “Es tarea del Pevolca tener previstas estas situaciones”, ha declarado Morcuende, que ha anunciado posibles confinamientos para evitar daños por los gases.

No solo la ceniza y el atronador ruido de las explosiones se han convertido en el paisaje habitual de los palmeros. También los terremotos, que, al menos en apariencia, son cada vez más habituales. La portavoz del comité científico, María José Blanco, ha minimizado los riesgos en este sentido. “La sismicidad continúa localizándose, principalmente, cercana a la de los primeros días, a profundidades entre 10 y 15 kilómetros”. Los sismos de mayor magnitud, con todo, son los que se producen a profundidades mayores, superiores a 20 kilómetros, que en las últimas horas siguen siendo de elevada magnitud y se enmarcan “en el proceso eruptivo actual”. Lo que resulta clave es que “no se registra sismicidad superficial significativa”.

La magnitud máxima observada ha sido 4,3, correspondiente a un evento a 35 kilómetros de profundidad, y con intensidad sentida de 4. “El nivel de sismicidad actual sigue indicando que es posible que se produzcan más sismos sentidos”, asegura Blanco, “pudiendo originar pequeños derrumbes en zonas de pendiente.

Informe especial El País.