La lucha de Yolanda para que la dejaran morir bajo eutanasia

Esta es la historia de Yolanda Chaparro de Andrade, una mujer que luchó por conseguir lo que ella consideraba una muerte digna.

El pasado 25 de junio de 2021, la señora Yolanda recibió la eutanasia, un procedimiento que llevaba pidiendo hacía más de un año y que el sistema de salud le había negado.

“Recibir el diagnóstico fue algo catastrófico, pero siempre me ha animado que yo he tenido dentro de mis convicciones que uno debe vivir hasta cuando sea feliz. En el momento en que la vida sea para uno algo que no es gratificante, con sufrimiento, es mejor buscar vías alternas” dijo Chaparro luego que a sus 71 años le diagnosticaran esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad que afecta los movimientos voluntarios de los músculos.

Los especialistas indicaron que no tiene cura y con el pasar del tiempo impide realizar funciones, entre ellas, caminar, hablar, respirar y comer, pero el cerebro continúa intacto. “Uno siente miedo, frustración, rabia, porque uno está viviendo en un cuerpo que ya no funciona”, definió Yolanda.

“Siempre me aterró ver a las personas totalmente destruidas y nunca quise que a mí me tocara esa situación”, expresó. Fue por eso que, en mayo de 2020, cuando comenzó a notar el deterioro en su cuerpo, sin embargo, al expresar su deseo de morir dignamente, la respuesta por parte de su médico fue que no.

La mujer envió un derecho de petición solicitando su derecho de eutanasia y su neurólogo le aplicó un protocolo que desde 2015 diseñó el Ministerio de Salud para estos casos.

“Le dice que, según el protocolo, ella no es candidata porque su estado de salud no está lo suficientemente deteriorado y que tiene que esperar a varios niveles de deterioro, como estar postrada en cama o usar silla de ruedas permanentemente, requerir ayuda de otras personas para actividades cotidianas como ir al baño o bañarse; que tiene que esperar a no poder comer y tener una dieta líquida, que su habla sea ininteligible y que su capacidad respiratoria esté deteriorada y tenga que usar oxígeno permanentemente”, indicó el abogado de la mujer.

Inicialmente negaron la tutela en dos ocasiones, porque consideraban que la IPS ya había tenido una respuesta, argumentando que no era apta para el procedimiento.

En la actualidad la mujer se encontraba con dificultad para moverse debido a una fractura, necesitaba oxigeno constante y se encontraba en silla de ruedas porque no podía caminar más de cinco pasos.

En abril del 2021 cuando regresó a cita con su neurologo, se la autorizaron porque consideran que tiene casi los requisitos impuestos por la ley, sin embargo todavía se le entendían las palabras que decía.

Aunque el problema jurídico central ya se superó, pues a Yolanda ya le autorizaron el procedimiento, Correa explicó que le piden a la Corte que seleccione la tutela no solo para que se pronuncie sobre su caso.

“Le pedimos que falle a favor no únicamente en el caso de Yolanda como persona, sino que verifique las circunstancias en las que nos encontramos, que revise el protocolo del Ministerio de Salud sobre eutanasia y la definición de qué es una enfermedad terminal”, dijo.

Frente a la posibilidad de que no viva para conocer la decisión sobre su caso, si la Corte lo selecciona, Yolanda concluyó: “Siempre en mis luchas sociales no he pensado en mí, he pensado en si yo puedo ayudar (a otros) con una decisión. Sería maravilloso que esto se convirtiera en ley de la República para ayudarle a tanta gente que sufre y no tiene la esperanza de terminar con esa situación”.

Ese delito fue condicionado en 1997 por la propia Corte, cuando permitió la eutanasia y dijo que en el caso voluntario de pacientes terminales no podía haber responsabilidad penal para el médico que los ayuda a morir dignamente.

El ultimo deseo de la mujer era morir con eutanasia completamente sola en la habitación de un hospital, deseo que le fue concedido por familiares y amigos.

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