LA GRAN DIVISIÓN

Por: Rafael Ángel Gómez Gómez

Los colombianos siempre nos mentimos permanentemente, hemos asumido la idea de que tenemos el mejor país de Suramérica y hasta a veces creemos que somos los más felices del mundo, aunque los indicadores nos digan totalmente lo contrario, aunque los números de homicidios, violaciones y asesinatos de mujeres y niños nos digan lo contrario. Décadas de masacres, motosierras, brazos, piernas, troncos que aparecían por los caudalosos ríos de la patria, pero somos felices…

Miles de desplazados y, según cifras  de la ONU, con 7.816.500 en el año 2018 fuimos el país con más desplazamiento interno, pasando en el 2019 a 118.200 nuevos casos, pero qué va, somos felices, no pasa nada, se aproxima nuestro nuevo festival, vienen las próximas elecciones y nuevamente renovaremos nuestros votos con la democracia.

Los ricos comprarán conciencias y obtendrán nuevas curules en la llamada DEMOCRACIA más antigua de Latinoamérica, con la oligarquía más inteligente, la que sabe hasta cuándo pueden mantener las atrocidades e inequidades, pero que sabe exactamente cuándo hay que hacer leves e insignificantes reformas, aunque  una sociedad acostumbrada a nada las tomen como si fueran una gran revolución.

Para recordar, nada mas en el año de 1991 el famoso REVOLCÓN DE GAVIRIA, cuando disfrazaron la constitución de 1886 o de Rafael Núñez y hábilmente introdujeron algunas instituciones a las que llamaron los ‘REFORMISTAS CONFORMISTAS’ “Las instituciones del gran cambio y el gran acuerdo nacional”: LA TUTELA, LA DEFENSORIÍA DEL PUEBLO, LA CORTE CONSTITUCIONAL, LA ELECCIÓN DE GOBERNADORES, todo esto era y fue el pan y circo para un pueblo que pensó que ya habíamos logrado la paz y que lo demás, los violentos como las FARC Y EL ELN, se fundirían solos en su anacronismo.

La caída de la cortina de hierro y un alejamiento de los satélites comunistas, como Cuba, abandonados en medio de la extinción de la antigua UNIÓN SOVIÉTICA, y el caos en Europa puso a nuestra aventajada oligarquía nuevamente a pensar que era el momento de algunos cambios, y en ese especial año de 1991 nos doparon y hasta la fecha, después de destrozar y tasajear a la constitución del 91 con 46 reformas, sólo cinco fueron declaradas inexequibles por la Corte Constitucional.

Esto es claro, somos un pueblo en su mayoría inculto, sin estudios superiores, solo el 22 % de los colombianos entre 25 y 60 años los tiene, muy por debajo del promedio de la OCDE, que se sitúa en el 38 % (23 por ciento) y MÉXICO se sitúa en el 17 %.

Pero las cosas no quedan así, el analfabetismo es del 5.24 %, o sea, 1.857.000 colombianos; según el censo nacional agropecuario, el 12.6 % de la población de la zona rural es analfabeta. Con estas cifras, las pocas oportunidades de salir de la pobreza en las próximas décadas serían casi imposibles; un país que no piensa en su juventud, que desecha su clase dirigente porque claramente sabe que para mantener sus riquezas necesita al ejército de esclavos e ignorantes con niveles promedios de educación y mantener el consumismo ascendente en bienes y servicios, pero que no supere la oportunidad de que se den nuevos ricos y una clase media emergente fortalecida.

No, esa no es la Colombia nuestra. Cuando conmemoramos 201 años de la Batalla de BOYACÁ, no sabemos realmente de qué LIBERTAD hablamos, esto es para debatirse, cuántas guerras civiles, cuántos gobernantes corruptos, la pérdida de territorios… ¡Claro que hubo la liberación de un territorio! y quedamos en manos de una monarquía criolla que cambia de nombres cada cuatro años y de color partidista, pero que a la hora de repartirse el Estado y todo lo que conlleva, hacen pactos en los grandes clubes y el exterior de esto sólo es mirar hacia atrás (Frente Nacional y el pacto de BENIDORM firmado en España).

No nos extrañemos, no es la primera vez que se ha refundado la PATRIA, porque la patria se puede confeccionar y adecuar a la medida del caudillo de turno, menos BOLÍVAR, quien fue a morir amargado, abandonado, a la tierra que lo vio nacer, pero al final sólo le alcanzó para dejarle a PÁEZ en Venezuela, a FLOREZ en Ecuador y a SANTANDER en Colombia, una patria soñada hecha añicos.

Y sólo es repasar los apellidos a través de la historia, los mismos con las mismas refundando la patria y repartiendo embajadas, ministerios, creando ejércitos privados, para asegurarse de que en otras organizaciones no surjan otros salvadores, sino miremos el asesinato de URIBE URIBE, GAITÁN, GALÁN, PIZARRO, PARDO LEAL, JARAMILLO y no sabemos hacia el futuro a quien tendrán en la lista los dueños del ESTABLECIMIENTO.

Entonces en Colombia no pasa nada, sólo la ‘mala leche’ de algunos que quieren el caos y no se han dado cuenta del daño que esta justicia permeada por COMUNISMO, hasta sus máximas esferas jurídicas de la administración de justicia, quieren acabar y dividir a los colombianos, ¿Cómo van a hacer para impedirlo y salvar la patria?, Por supuesto, una ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, de ahora en adelante esperar cómo esas mentes superiores nos van a vender la gran idea, ¡Viva Colombia, viva la futura patria!.

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