DUQUE EN SU LABERINTO

Por: Rafael Gómez Gómez

Para nadie es un secreto que el expresidente URIBE es un apostata del partido Liberal, de donde bebió, se nutrió y usufructuó todo lo que pudo hasta antes de ser presidente y fue gracias a las banderas de esa bancada; es más, diría que fue presidente gracias a lo que fue dentro del partido Liberal.


Recuerdo la convención Liberal del año 90 cuando ratificamos a César Gaviria como candidato del partido Liberal, porque se la ganó gracias al muerto, Luis Carlos GALÁN, quien debió haber sido el presidente como todos queríamos.


Pero la suerte es así, Gaviria llegó al poder supremo, gracias a lo que se llamó en su momento, el fenómeno del “niño”, que no fue otra cosa diferente que la ligereza de su hijo Juan Manuel, de diecisiete años en ese momento y quien en el cementerio central ayudó a cambiar la historia de Colombia.

Pero no quiero extenderme porque eso será fruto de otro análisis de lo que fue la elección de Gaviria.

En esa convención Liberal, donde dos nombres resultaron muy cuestionados por el sector sindical del entonces GRANDIOSO PARTIDO LIBERAL, por el que muchos colombianos entregaron su vida, incluido mi padre GERMÁN GÓMEZ PELÁEZ y yo también la hubiera dado si hubiese sido necesario.


Pero la traición surgió desde el más alto nivel, donde se entregaron a los sectores NEOLIBERALES tomando distancias de Uribe, de Gaitán y del propio GALÁN, fueron silbados y atacados Fernando Botero, el ministro del proceso ocho mil y el senador de ese entonces, Álvaro Uribe, ambos ponentes de la ley 100, el principio del fin donde se perdieron las bases sindicales de mi partido Liberal.


Es por eso que hoy me he declarado en rebeldía como millones de liberales, “la rebeldía es un derecho cuando la tiranía acecha”. ¿Se preguntarán por qué llego a este contexto cuando se trata del presidente Duque?


El presidente DUQUE es un hombre de origen Liberal, su padre fue un gran liberal que ocupó importantes cargos, IVÁN DUQUE ESCOBAR, un gran antioqueño y liberal, ejemplo para nuestro presidente que transitó entre el SANTISMO y el URIBISMO, lo mismo hizo Santos antes de traicionar a URIBE, pero indudablemente que el destino de estos dos presidentes está ligado a URIBE y al PARTIDO LIBERAL.


Nadie duda ni podrá cambiar ni distorsionar la historia, URIBE es un hombre que declama al pie de la letra los discursos de GAITÁN y que presumo, le apostó a dejar su propio legado para la historia y no dudo que ya su nombre no desaparecerá, pero no puedo hablar de un final y lo peor no sé si será feliz.


El presidente Duque está perdido en este enorme océano de la política, lleno de vanidades y de gente sin escrúpulos que poco le importa el legado de este joven presidente, que sin darse cuenta se le está acabando el tiempo para construir su propio legado y no el que parece en cuerpo ajeno, la prolongación de un tercer mandato del inacabable EX PRESIDENTE URIBE.

Cómo dijo Fidel Castro -luego del fallido asalto al cuartel de Moncada en ese 26 de julio que posteriormente sería la base del comienzo de lo que es hoy la revolución cubana-, después del famoso juicio que hoy todavía retumba; “La historia me absolverá”.

¿Presidente Duque, a usted la historia lo absolverá?

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