Derechos y defensa de los consumidores, cooperación, confianza, ambiente y cultura de paz

Por: Joaquín Soto Guzmán

La Asociación Departamental de Consumidores de Córdoba, durante más de 30 años y en forma continua, viene facilitando la pronta solución a los consumidores, cuando estos se acercan a nuestras oficinas, al momento que les desconocen sus derechos, por parte de muchas empresas o entidades y en particular las que prestan servicios públicos domiciliarios, comercializan electrodomésticos, muebles y enseres, automotores, viviendas, o prestan servicios de salud, medicamentos, alimentos, servicios Financieros, seguros, transporte, turismo, arrendamiento, telecomunicaciones, reparación, a través de tutelas y acciones de Grupo.

La orientación, gestión, representación, proyección y la elaboración de su petición para ver resueltas sus quejas, es el resultado de convenios de cooperación recíproca entre la Confederación Colombiana de Consumidores y las universidades del Sinú, Cooperativa de Colombia, Pontificia Bolivariana y Uniremington. Su objetivo principal, defender a los consumidores, dando cumplimiento a la Ley 1086 de 2006, apoyar el desarrollo institucional de las universidades para que los estudiantes de las facultades de Derecho puedan cumplir con el requisito de Judicatura actuando como asesores y consultores jurídicos, con el fin de representar legalmente y coadyuvar en la defensa de los ciudadanos; en esta misma línea desarrollamos actividades en forma mancomunada con destacados líderes sociales, primando el interés colectivo deponiendo lo partidista, económico o religioso, manteniendo excelentes relaciones con las entidades del Estado encargadas de vigilar y aplicar políticas de carácter policivo o coercitivo que atenten o desconozcan los derechos de los consumidores de bienes y servicios.

La socialización y la apropiación del Nuevo Estatuto del Consumidor y la Ley 142 de 1994- Régimen de los Servicios Públicos es una constante y un gran aporte para la eficacia y eficiencia y un instrumento importante para el desarrollo del control, como mecanismo valioso encaminado a prevenir y lograr profundos cambios en una nueva cultura del consumo. Significa ello, que todas estas normas no son un atributo exclusivo de un sector en particular, sino, un instrumento cuya aplicabilidad debe reflejarse en todos los niveles de la administraciones, tanto públicas como privadas, tendientes a erradicar prácticas indecorosas por quienes ofrezcan, vendan o distribuyan un producto.

En este mismo orden y en forma entusiasta, el movimiento de los consumidores en Colombia, viene contribuyendo de alguna manera a fortalecer la Cultura de la Paz a partir de la instrucción cívica y las reglas de urbanidad, aprovechando este espacio para reiterar nuestra disposición a las instituciones educativas para la implementación de la Cátedra de la Paz (ley 1732 y decreto 1038), que contempla iniciativas encaminadas a la generación y apropiación de ambientes más pacíficos desde las aulas, las cuales son de obligatorio cumplimiento.

Siguiendo la línea de liderazgo y la defensa del ambiente, la Confederación Colombiana de Consumidores ha centrado su gestión de constante orientación, participación y educación en disminuir el impacto en el ambiente. Desde este punto de vista se puede empezar a trabajar en la transformación de las personas, en volver virtud la consolidación de una conciencia colectiva que genere impacto en el mundo”

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