¿CRIMEN O PIEDAD?

Por: Rafael Ángel Gómez Gómez

Hoy, cuando se habla de verdad y reparación después de 47 años del crimen de GERMÁN GÓMEZ PELÁEZ, cuando durante décadas se ha vivido una cruenta guerra, no hemos podido entender cómo se han dejado a un  lado episodios relevantes de la historia violenta de nuestro país, pretendiendo que queden sepultadas en la total impunidad y  olvido, solo porque el  hecho de revivirlos podría generar gastos enormes al Estado ante las posibles demandas y reclamaciones; mientras a otros crímenes le han dado prelación, pues seguramente la tienen y son de vital importancia para organizaciones políticas en particular y para la opinión pública en general, como el  caso de Álvaro Gómez Hurtado, que fue declarado recientemente crimen de lesa humanidad, lo que los hace imprescriptibles, permitiendo así  que se puedan aportar nuevas pruebas conducentes a esclarecer los hechos.

Aquí no se trata de dinero, se trata de la verdad que necesitamos saber familiares, amigos y quienes, durante años, han sido seguidores de la causa política que abrazaba GERMÁN GÓMEZ PELÁEZ; a lo largo de los años. A falta de verdad, nos han alimentado con teorías conspirativas, algunas, para desviar la atención misma de los hechos reales, y otras como las que expongo aquí, la cual he investigado durante largos años y estoy seguro es la que más se acerca a la realidad.

En este orden, y por el tiempo transcurrido, cuando algunos de sus autores intelectuales yacen muertos y otros haciendo tránsito hacia el olvido, decidí omitir nombres propios limitándome a solo relatar los hechos.

A través de la historia hemos conocido que las guerras civiles fueron una constante, donde las mismas Camarillas que se tomaron a la América española, ya liberada por hombres como Bolívar y San Martín, estaban agazapados. Espíritus mezquinos, corruptos, que sólo esperaron la primera oportunidad para hacer su contrarrevolución y quedarse con el poder para sus familias y sus grupos cerrados, que a través de los años cambiaron de apellidos, pero en esencia, como dijera Jorge Eliecer Gaitán, son “los mismos con las mismas”.

Quiero aclarar que esta investigación es un homenaje que le hago a mi padre, un hombre bueno que, como todo ser humano, en su tránsito terrenal cometió errores, un ser humano con vocación de servicio indeclinable, con conciencia social, liberal de ideas y de espíritu; lo perdí a la temprana edad de 10 años y mi hermana menor Angela María a solo 3 meses en el vientre de mi madre.

A mi padre lo conocí más por relatos de sus amigos, compañeros de luchas periodísticas y trabajo radial,  así como también por aquellos aventureros y quijotes que vieron en él ese liderazgo y tenacidad para enfrentar las adversidades y la capacidad de embarcarse en empresas  casi siempre imposibles, como aquella de destronar a la oligarquía conservadora y liberal en una región donde la injusticia social era un deporte y las grandes riquezas amasadas estaban manchadas con la sangre de miles de indígenas, pardos, negros o los llamados concertados,  que no eran otra cosa que la prolongación de una sociedad feudal de siglos, que solo se interrumpió un poco, con la reforma agraria del 68, siendo presidente Carlos Lleras Restrepo, propuesta como receta desesperada por los gringos tratando de aplacar o postergar las insurrecciones que crecían a lo largo y ancho de la América Latina, estimulados por la REVOLUCIÓN CUBANA, la llegada  del CHÉ, FIDEL Y sus BARBUDOS, como ráfagas de viento fresco ante la injusticia y miseria que se enseñoreaba sobre nuestro continente.

En ese marco global, Germán Gómez Peláez era admirador de la REVOLUCIÓN CUBANA, muchas veces de niño escuchaba sus discursos cuando pude acompañarlo y cuando intervenía en la radio, pero sin la compresión que hoy puedo tener de estos temas complejos que hacían parte del momento que él y sus compañeros de lucha vivían.

No tengo la menor duda de que a mi padre lo ASESINARON políticos que sentían pánico porque el ‘CACHACO’, como lo llamaban despectivamente por su origen montañero, nacido en las entrañas de ANORÍ-Antioquia, en la cordillera central, o ‘PATO CIEGO’ como lo hacían por bullying, porque usaba unas gafas gruesas llamadas coloquialmente ‘fondo de botella’, por tener deficiencia visual, inclusive en un vuelo comercial sufrió un desprendimiento de retina que agravó su situación.

Mis investigaciones y sospechas, las corroboré con la entrevista que le hice a FRANCISCO CARABALLO, el jefe GUERRILLERO COMANDANTE DEL EPL quien reiteró que, a GERMÁN, no lo secuestraron para asesinarlo como lo plasmé en mi artículo anterior, sino para establecer líneas futuras de diálogo con el entonces candidato presidencial López Michelsen. Pero esto no los exonera de su intransigencia, torpeza, de secuestrar y poner en riesgo la vida de un hombre al servicio del pueblo y de las causas sociales.

Ahora su destino, paradójicamente, quedó en manos de las VÍBORAS DE SAHAGÚN, esos políticos del momento que odiaban que GERMÁN GÓMEZ los había desterrado del ALTO SAN JORGE Y EL ALTO SINÚ, y ya en el momento de su asesinato el resto del liberalismo de CÓRDOBA, se rendía al encanto de sus ideas y doctrina liberal con una mística que rayaba, lo reconozco, en casi una ‘secta’; frases como «Piragüero sin agüero”, “banderas rojas”, a lo largo de los caminos, eran consignas de todos los días que GERMÁN les decía a través de su emisora La Voz de Montería, que el pueblo pobre liberal y el pueblo pobre conservador tenían que terminar en una sola trinchera para defender sus intereses, al fin y al cabo, GERMÁN era Gaitanista.

¡No había duda! GERMÁN era un peligro para los jefes políticos SAHAGUNENSES, dos diputados, más de 70 concejales en su primera y única aparición electoral en el año 1972 los tenía en pánico, inclusive, en el mismo Sahagún, colocó 3  concejales, lo cual era el colmo, además, para rematar, la base que sustentaba el poder  de los políticos SAHAGUNENSES era el San Jorge y el Alto Sinú, GERMÁN se les metió al rancho, y fueron esos mismos los que hicieron LOOBY con jefes conservadores OSPINISTAS, para pedirle al PRESIDENTE MISAEL PASTRANA Y al GOBERNADOR DONALDO CABRALES  que se hicieran los operativos irresponsables, sin preparación alguna que no tenían otra intención que GERMÁN fuera asesinado como efectivamente ocurrió en las montañas cordobesas. Pero no tuvieron en cuenta los determinadores, esos políticos SAHAGUNENSES, que la fuerza arrolladora de un pueblo y el amor por el Caudillo asesinado haría el efecto contrario, LA PIRAGUA, con el asesinato de Germán, se multiplicó: 6 diputados en la asamblea departamental, más de 150 concejales, un SENADOR, JOSÉ MANUEL VERGARA Y LA REPRESENTANTE A LA CÁMARA MAGOLA GÓMEZ PÉREZ, quien porcentualmente obtuvo la votación individual más alta en la historia de CÓRDOBA.

El momento más crítico y doloroso de mi vida, después del asesinato de mi padre, lo viví en Bogotá, cuando estudiando mi primer año en la ESCUELA DE OFICIALES DEL EJÉRCITO ‘GENERAL JOSÉ MARÍA CÓRDOBA’, donde ingresé en enero del año 1981, me tocó conocer y enfrentar una verdad de forma accidental, cuando varios de mis compañeros conversaban con el capitán de infantería que estaba recién llegado a la escuela y lo habían asignado a la compañía de la Policía Militar ( PM ), este era el centro de atención de los cadetes cordobeses de primer año, que éramos más de 15 distribuidos en las dos compañías, y la verdad muy unidos.

Una tarde, cuando iba saliendo después de un partido de fútbol hacia los alojamientos, me encontré con una amena charla de este CAPITÁN recién llegado, que era pariente de uno de nuestros compañeros ‘cachacos’. ¡Oh! sorpresa la que me llevo, la conversación y el tema central era mi padre GERMÁN GÓMEZ y su rescate fallido, cuando escuché lo que decía y me sorprendí por el conocimiento que este tenía de los acontecimientos, pues solamente habían transcurrido 8 años del asesinato de mi padre, el 9 de mayo de 1973.

Quede atónito, con lágrimas en los ojos y sin palabras, mis compañeros me miraban también compungidos y él, al sentir la tensión, preguntó que si había algún familiar de Germán Gómez… Con un nudo en la garganta solo atiné a decir “SOY SU HIJO”.

EL CAPITÁN le pidió a los compañeros que pasaran al alojamiento, eran las 5:30 p.m. y debíamos cambiarnos para pasar a las aulas de clase para  la segunda jornada; me quedé con él hablando una hora, me contó cosas dolorosas que es primera vez que reveló y que solo lo sabe un grupo reducido de mi familia, como por ejemplo, él que era un “SUICHE”, como le llaman a los SUBTENIENTES por ser el primer rango en la vida de oficial, me contó de su miedo en el operativo al que fue enviado con soldados regulares sin experiencia, recién habían jurado bandera, o sea, inexpertos que fueron mandados al matadero, ante el acoso de los POLÍTICOS SAHAGUNENSES que querían que muriera en un operativo absurdo para beneficiarse de su muerte, pero no tomaron la lectura de la muerte de otros caudillos como URIBE URIBE Y GAITÁN, sus asesinatos lo que hicieron fue dimensionar sus movimientos y elevados al martirio, los volvieron inmortales.

Ellos, los políticos SAHAGUNENSES, y la camarilla que se autodenomina ‘El grupo de los cuatro’, sucumbieron ante la arrolladora venganza del pueblo en las urnas, así fue como a GERMÁN GÓMEZ PELÁEZ lo vengó el pueblo raso, el de a pie. Otra cosa fue la historia posterior que contaré desde quienes se robaron el movimiento y usufructuaron la memoria de mi padre y acorralaron a mi madre para negarle el liderazgo y la ascendencia heredada por GERMÁN ante el pueblo CORDOBÉS.

Este CAPITÁN, subteniente en ese momento, me contó que mi padre moribundo le pidió que le diera un tiro de GRACIA para que le evitara el sufrimiento de las balas que le arrebataban su vida, el OFICIAL EN ACTO DE INUSUAL HONESTIDAD, y con lágrimas en los ojos, me dijo que accedió.

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