Carrera Atlética “Montería Verde”, reflexiones necesarias

Por: Ramiro Guzmán Arteaga

La carrera atlética “Montería Verde”, que se desarrolló el domingo en esta ciudad, tuvo fortalezas y debilidades.

A la hora de las evaluaciones, bien por el alcalde Marcos Daniel Pineda García y su iniciativa, pues con estos eventos se generan puntos de encuentro y diálogo ciudadano, y donde hay diálogo hay paz; además, es muy saludable este tipo de eventos deportivos y recreativos. Pero quienes sí se rajaron fueron los miembros de su equipo de asesores. No obstante que el alcalde hizo un llamado a toda la ciudad, fue evidente que la mayor receptividad la tuvo en su equipo de gobierno y entre los miembros de su partido conservador. Faltó meterle más rostro humano, más pueblo al evento. Romper los estratos.

El equipo de comunicación pésimo, el alcalde requiere un equipo completo de comunicadores y periodistas; en el listado de inscritos que se le dio a la prensa solo aparecían los números y no los números y nombres de los atletas; faltaron jueces, a tal punto que a la llegada fue la prensa quien proporcionó el tiempo, en la categoría elite, del keniano ganador Luka Chelimo, de la Keniana Celilia Wayua, y de los ganadores en otras categorías. También faltaron puntos de hidratación para los atletas, en estas carreras de fondo deben colocarse cada 2 kilómetros; además, no se incluyó oficialmente la categoría Senior Master, la cual es reconocida a nivel internacional, esto perjudicó considerablemente a una cantidad de atletas veteranos, que fueron superados por atletas jóvenes que habían sido inscritos en la misma categoría recreativa de los senior.

Los premios fueron ridículos, pues los atletas de la categoría élite, el keniano Cheimo y la Keniana Wayua, que fueron los mejores, ganaron un millón de pesos. Pero “de quinta” fue la medalla de cuero que le entregaban a los atletas a la llegada; es necesario advertir, que en nuestro medio una medalla de cuero tiene una connotación negativa de desprecio o poco respeto, hubiera sido preferible una de metal o un certificado honroso de participación. En fin, no cabe duda de que este tipo de eventos se deben seguir haciendo para que los ciudadanos se
reencuentren con su ciudad y se generen espacios de convivencia y paz, en una ciudad que tanto lo necesita. Pero es necesario tomar correctivos desde ahora.

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