Apuntes sobre el mototaxismo

Por: Antonio Sanchez Charry

La modalidad conocida como mototaxismo nace en Montería a raíz de la falta de ocupación de centenares de personas, la mayoría producto del éxodo de centenares de familias que huyen de la violencia, y atraídos por el desarrollo de la capital se refugiaron en esta ciudad.
Con el correr de los años la crisis por la falta de trabajo se hizo latente y hasta numerosos profesionales se vieron en la necesidad de acudir al mototaxismo para conseguir algunos pesos y atender necesidades hogareñas.
El de Montería es un caso “sui-generis”, pues en esta ciudad no existen fábricas o empresas que puedan dar ocupación a los miles de “varados” que a diario deambulan por sus calles. De allí que apareciera la modalidad del “rebusque”.
La poca capacidad del parque automotor de buses urbanos contribuyó a que se pusiera de moda el mototaxismo, que aparece como solución laboral y muy importante para las familias residentes en los extramuros hasta donde no llega el servicio de buses. Comienzan a transitar las motos con una tarifa de mil pesos y con fácil acceso a todos los barrios de la periferia. Centenares de desocupados vieron la oportunidad y en poco tiempo Montería fue invadida por las mototaxis. Según las estadísticas entregadas por los mismos mototaxistas hoy existen más de siete mil motos prestando el servicio.

Miguel Enrique Lozano se vino de Cartagena atraído por el auge de Montería. Se había graduado de administrador público. Aquí no consiguió ocupación y acudió entonces al mototaxismo. Cuenta que es un trabajo muy difícil pues debe realizarse bajo el inclemente sol unas veces y otras bañados por las aguas lluvias. Para ganar veinte o
veinticinco mil pesos al día hay que trabajar desde las 4 de la madrugada hasta las 10 y 11 de la noche.

Pero no solo es eso. Para arrancar en sus labores el mototaxista tiene que realizar un curso en una escuela especializada de conducción y poder así obtener la licencia. Todo esto tiene un costo que sobrepasa los 500 mil pesos. Luego pagar un seguro por valor superior a los 200 mil y comprar un casco protector. Ya existen personas que alquilan motos estableciendo una tarifa de hasta 30 mil pesos por día.

Para las arcas municipales y para algunos empresarios esta modalidad de transporte les ha traído magníficos dividendos. Veamos: Si el de la moto hace maniobras peligrosas o se “vuela” un semáforo se hace acreedor a una multa que puede alcanzar los 700 mil pesos. A eso hay que agregarle 58 mil pesos que debe pagar por servicio de grúa y 17 mil 500 por cada día que permanezca “secuestrada”, en los patios del tránsito. (La moto de Ubaldito Martínez lleva 22 meses retenida. Que el lector haga las cuentas de la deuda) las motos permanecen a cielo abierto.
Existen cuatro “patios” para la retención de las motos, a saber; Caribe, Sucre, la 36 y la 5ª que es el principal. El concesionario de todos ellos es la empresa de buses urbanos “Montra”. Según cálculos hechos por dueños de motos allí se “pudren” aproximadamente unas 7 mil motos decomisadas, por un valor aproximado a 28 mil millones de pesos. Ahora existe vigilancia privada, pero según los dueños de motos a la hora de la verdad nadie responde por nada.

Cuando el mototaxista es sorprendido transportando parrillero dentro del centro de la ciudad la multa puede alcanzar los 600 mil pesos y debe permanecer obligatoriamente 5 días en los patios aunque su dueño pague inmediatamente la sanción.

Según Lozano las autoridades de tránsito cumplen “religiosamente” las disposiciones legales cuando se trata de las motocicletas, pero no así cuando el infractor es el conductor de un automóvil, una camioneta, un volcó, etc., los cuales violan las reglas estacionando en lugares prohibidos, transitando con luces defectuosas, omitiendo la tecnomecánica, etc. En zonas comerciales hay cargue y descargue de camiones en horarios prohibidos, y no pasa nada.

Mario Espinoza, es un tecnólogo egresado del Sena y propietario de una moto, con la cual trabaja desde hace un poco más de un año, considera que mientras que los conductores de moto tengan todos los documentos exigidos y no violen las reglas establecidas no van a tener problemas. Lo que a todos les preocupa son los costos exagerados por cada infracción. Esta es la causa por lo que la mayoría de las motos quedan definitivamente en los patios del tránsito.

A sus propietarios se les imposibilita conseguir el dinero para el pago de las cuantiosas multas. Muchos de ellos aún se encuentran pagando las cuotas al distribuidor.

Explica el caso insólito que le ocurrió hace algunas semanas cuando fue detenido en uno de los retenes que la policía establece en la ciudad. Al agente de tránsito pareció que la foto del pase no coincidía con la cara del portador. Sólo por esta razón la moto fue inmovilizada y enviada a los patios del tránsito. Eso le costó dos días de gestiones hasta comprobar la legalidad del documento. No pagó ninguna multa pero tuvo que esperar cinco días para la entrega de la moto, previo el pago del parqueo obligatorio, que tuvo un costo de 88 mil pesos, por “patio” más 58 mil por concepto de grúa.

El departamento de Córdoba es una región eminentemente agropecuaria. En materia de agricultura la mejor oportunidad de trabajo se presentó durante la bonanza algodonera de hace varios años. Por dos meses en la recolección de la cosecha numerosas familias se aprovisionaban de recursos para atender sus necesidades. Medidas del gobierno nacional dieron al traste con esta floreciente industria que decayó hasta el punto de que sólo unos pocos agricultores lo están aún sembrando.

En materia pecuaria Córdoba cuenta con grandes y cuantiosas fincas ganaderas, pobladas con las mejores especies, pero estas se manejan con unos dos o tres empleados. El concepto general es que mientras no se optimicen los servicios públicos, los grandes empresarios no arriesgarán sus capitales en nuestro departamento.

Los conductores de motos vienen clamando ante las autoridades para que se bajen los costos de las astronómicas multas para las motos y se humanice el trato que reciben por parte de algunas autoridades tanto en las vías públicas como en las dependencias del tránsito.

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